Hay que recuperar las tecnologías ancestrales para enfrentar la escasez hídrica

El estrés y la escasez hídrica son cada vez más recurrentes en el país y el mundo, como consecuencia del cambio climático y el calentamiento global. Este problema tiende a agravarse si no respondemos creativamente al desafío del calentamiento global, incluso porque el Perú es el tercer país más amenazado por la escasez de agua en el mundo, después de Bangladesh y Honduras. Para el Dr. Jaime Llosa Larrabure, excatedrático de la Universidad Nacional Agraria La Molina, consultor internacional en temas medioambientales y experto en gestión social del agua, no es necesario todavía adoptar tecnologías modernas para resolver el problema del estrés hídrico, sino que la solución para nuestro país está en recuperar las tecnologías prehispánicas para garantizar agua y la seguridad alimentaria del país.

– ¿Qué tanto han impactado en el abastecimiento hídrico de nuestro país el calentamiento global, el cambio climático y el crecimiento poblacional?

El aumento de la población en realidad no ha tenido un gran impacto en el abastecimiento hídrico, como sí los tienen el calentamiento global y el cambio el cambio climático, procesos que tienen impacto directo en la menor disponibilidad hídrica y que los periodos de seca o estiaje sean más recurrentes e intensos. Frente a este problema hay que analizar la disponibilidad de agua de las lluvias y de los nevados, que cada año se están perdiendo. Hoy el aporte de agua de los nevados en el país es mínimo. Por ejemplo, los expertos habían calculado que el aporte del agua de los glaciares en la cuenca del río Santa sería de alrededor del 40 % en época de estiaje, pero debido al retroceso de los glaciares ahora ya no es ni será así, con lo cual el agro del Santa y La Libertad se verá afectado.

 – ¿Y qué es lo que se debe hacer para garantizar la disponibilidad de agua durante la temporada seca, Dr. Llosa?

– Para resolver el problema de escasez hídrica en el país, no hay que inventar la pólvora, ni preocuparse por adoptar tecnologías modernas. Lo que se debe hacer es simple: rescatar las tecnologías de las antiguas culturas prehispánicas, que con sabiduría supieron recolectar el agua para manejar los riesgos de sequía durante las temporadas de climas extremos.

– ¿Cómo cuáles, por ejemplo?

Las amunas, las qochas, los canales y acueductos subterráneos, los waru waru o camellones, complementados con actividades de forestación y reforestación. Todas estas tecnologías ancestrales nos ayudarían a resolver el problema del déficit hídrico y garantizar la seguridad alimentaria del país. 

 

Las amunas suministran agua todo el año

Doctor, ¿hablemos de las amunas?

  Las amunas son un sistema precolombino de recarga artificial de acuíferos que se mantienen vigentes en la actualidad (como por ejemplo en Tupicocha, Huarochirí).  Son construidas con piedra impermeable y canales de infiltración permeables, que permiten que el agua se filtre en el subsuelo durante la temporada de lluvia para recargar acuíferos, como manantiales, humedales, qochas, etc.   Esta tecnología permitía disponibilidad hídrica durante todo el año. Quienes lo empleaban obtenían muy buenos resultados.  El sistema de amunas era bien estructurado que incluía asambleas, limpieza de acequias y rituales de pago a la tierra y al agua. Los preincas, por ejemplo, abrían zanjas de infiltración en las partes altas siguiendo las curvas de nivel de las punas, para almacenar agua en qochas o puquios en las partes bajas, para ser utilizada en época de estiaje. 

Las amunas suministran agua todo el año

Doctor, ¿hablemos de las amunas?

  Las amunas son un sistema precolombino de recarga artificial de acuíferos que se mantienen vigentes en la actualidad (como por ejemplo en Tupicocha, Huarochirí).  Son construidas con piedra impermeable y canales de infiltración permeables, que permiten que el agua se filtre en el subsuelo durante la temporada de lluvia para recargar acuíferos, como manantiales, humedales, qochas, etc.   Esta tecnología permitía disponibilidad hídrica durante todo el año. Quienes lo empleaban obtenían muy buenos resultados.  El sistema de amunas era bien estructurado que incluía asambleas, limpieza de acequias y rituales de pago a la tierra y al agua. Los preincas, por ejemplo, abrían zanjas de infiltración en las partes altas siguiendo las curvas de nivel de las punas, para almacenar agua en qochas o puquios en las partes bajas, para ser utilizada en época de estiaje. 

 

Las qochas 

¿Y qué importancia tienen las qochas en la seguridad hídrica?

En la época preinca, pero sobre todo en el período inca, las qochas fueron un sistema importante de almacenamiento de agua y fueron construidas a lo largo y ancho del Tawantinsuyo para luego proveer a las zonas donde escaseaba este elemento para riego. La cultura Chanka, por ejemplo, dominó muy bien esta tecnología, que se mantiene vigente en la comunidad de Lliupapuquio, distrito de San Jerónimo, Andahuaylas, igual que en Pukará, Puno.

 

 

Pozos rústicos

– Ud. es promotor de los pozos rústicos ¿Se puede resolver el problema de déficit hídrico con estos pozos?

Los sistemas de pozos rústicos existen desde épocas inmemoriales y es el sistema más económico y sencillo para almacenar agua. Esta técnica consiste en construir pozas de almacenamiento en suelos desnudos en lugares previamente seleccionados, de tres y cuatro metros de profundidad, sin revestimientos, incluso para que el agua de infiltre. Y es el sistema más viable para enfrentar la escasez de agua como consecuencia del cambio climático. En Ayacucho hay dos ONG que están construyendo cientos de pozos rústicos para infiltrar el agua y recuperar los manantiales, y en algunos casos para irrigar directamente. Incluso, en algunos casos estos pozos han servido para criar peces. Similar experiencia lo encontramos en Cajamarca, donde el Instituto de Cuencas ha construido varios pequeños pozos rústicos en las laderas de los cerros que abastecen en época de estiaje. Los pozos rústicos son los más viables para almacenar grandes volúmenes de agua (25.000 millones de metros cúbicos, según los hidrólogos) que van a parar al mar. Con esta técnica ganaríamos miles de hectáreas para la agricultura en la costa. Esta sería la primera tarea de mayor importancia.

 

Represas, no

¿Y no sería mejor construir grandes represas y reservorios?

 No. Por la ubicación del Perú en el cinturón de fuego del Pacífico, es un país sísmico, por lo que la construcción de represas no es una buena idea. El riesgo de que se destruyan es muy alto. Los antiguos peruanos lo sabían, por eso optaron por pequeñas obras, sencillas aparentemente, pero muy eficientes frente a un clima impredecible de los Andes. Pese a los años transcurridos muchas de estas obras existen, incluso algunas todavía están en uso a pesar de los terremotos y los embates de la naturaleza que hemos sufrido en los últimos 300 años.

– ¿Tengo entendido que el sistema de acueductos en el Perú es único en el mundo o me equivoco?

Es correcto. Estos acueductos que forman un sistema de galerías filtrantes corresponden a la cultura Nazca y son obras hidráulicas construidas de forma horizontal para captar por filtración el agua de la capa freática, que luego es conducida por canales subterráneos para recargar qochas o reservorios para regar sembríos. Con la llegada de los Incas, estos acueductos se masificaron por todo el imperio.

La astronomía

– ¿Por qué el Estado no masifica el uso de las técnicas ancestrales para contar con agua en época de estiaje?

La ignorancia punible de las últimas autoridades del Ministerio de Desarrollo Agrario y del Ministerio del Ambiente no han permitido que estas técnicas se masifiquen a lo largo del país, por el contrario, han hecho que algunas desaparezcan, como la astronomía que era aplicada en la época prehispánica, para prever fenómenos como la sequía y las fuertes lluvias. Los preincas y los incas con la simple observación de los astros identificaban los solsticios, equinoccios, los cambios de estación para identificar mejor la época de siembra y cosecha. Los astrónomos modernos han corroborado la veracidad de estas prácticas. Incluso algunos investigadores han señalado que si nuestras culturas prehispánicas no hubieran conocido la etnoastronomía habrían desaparecido, porque la variabilidad climática de los Andes es muy alta. Entonces, el conocimiento de la astronomía fue fundamental para el desarrollo de la agricultura y la domesticación de plantas y animales, que en el Perú se estima se inició en los 7000 a.C.

La gran historiadora e investigadora social María Rostworowski decía: “El Perú no se va a integrar como nación mientras no se integre a su pasado, lo lea, lo conozca, lo ame y se sienta orgulloso de él”.

Fuente: AGROPERÚ Informa