Medidas para enfrentar la sequía

Casi todos los pronósticos indican que esta vez tendremos lluvias tardías y de corto período.

Esta preocupante realidad, nos obliga a pensar en medidas viables inmediatas para salvar a los animales y cultivos supérstites que están siendo afectados por el déficit hídrico, aunque lo primero que se debería hacer es instituir una política de prevención climática en los tres niveles de gobierno, incluso para responder a los fenómenos climáticos que son cada vez más recurrentes y destructivos en el país y el mundo, como reflejo del cambio climático global.

Pozos subterráneos

El doctor Abelardo De La Torre Villanueva, exjefe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), es de quienes piensan que los agricultores y ganaderos no pueden seguir dependiendo solo de las lluvias. Por eso propone la construcción de pozos subterráneos para atender las necesidades de las poblaciones urbana y rural, a la gran y pequeña agricultura y la ganadería.

Según la FAO, las aguas subterráneas abastecen por lo menos al 50 % de la población mundial y representan el 43 % de toda el agua utilizada para el riego. 

En la costa del Perú existen 15,500 pozos, de los cuales el 55 % tiene una antigüedad de 60 años, y el resto entre 20 y 30 años.

Según la ANA, no todos estos pozos están operativos. A algunos de ellos hay que rehabilitarlos poniéndoles motor, manguera y otros equipos. Otros en cambio, se secaron o se inclinaron por movimientos sísmicos.

En septiembre del 2020, ante problemas de déficit hídrico, el ANA autorizó la activación de 30 pozos subterráneos para abastecer a más de 3,000 hectáreas de plátano, mango, limón y cultivos de panllevar, en Chulucanas, Yapatera, Charanal, Vicus, Buenos Aires, La Matanza y San Juan de Bigote (Morropón).

Frente a la actual situación de sequía, para la costa norte y sur, el Dr. De La Torre propone activar los pozos que no están operando actualmente y construir otros nuevos para aprovechar los 1,800ʼ000,000 de metros cúbicos de agua subterránea que no está desaprovechada.

“Con estos pozos podemos realizar riegos seguidos, debido a que su caudal es continuo. La desventaja es el costo de la explotación fundamentalmente”, señala.

Un pozo de 80 metros con su tanque elevado demanda una inversión aproximada US$ 85,000, razón por la cual la mayoría de los pozos en la costa fueron construidos por empresas privadas.

“Estamos en una situación de emergencia y la inversión se justifica. Además, no tiene por qué hacerse todo de golpe. Se puede ir haciendo poco a poco de acuerdo con las necesidades”, puntualiza.

Como conseguir agua en la costa es cara, su uso debe ser bien aprovechado. Por eso, el exjefe de la ANA sugiere usar los pozos en productos altamente rentables como los pimientos, páprika, espárragos, mango, uva, arándanos, palta, que son mayormente productos de exportación.

Pero ante los graves riesgos del abastecimiento alimentario, solo en situaciones de emergencia como esta, los pozos de agua se deben usar para la siembra de arroz (que es un cultivo que demanda abundante agua), en rotación con arvejas, frijoles u otros cultivos de corto período vegetativo, para aprovechar la humedad que deja el cereal.

 

Siembra y cosecha de agua la mejor opción

En los Andes los pozos deben construirse cerca de los manantiales, y luego, a través de una red de canales de riesgo, llevar agua a los campos de cultivo, pastizales y abrevaderos.

Según el Dr. De La Torre Villanueva no es necesario que cada agricultor tenga un pozo, basta con que cada comunidad tenga el suyo. Lo que se requiere es optimizar el uso del agua.

Para mediano plazo, el Dr. Abelardo De La Torre coincide con otros expertos, que la mejor alternativa para luchar contra la escasez hídrica, el cambio climático y el calentamiento global, es impulsar la reforestación en cabeceras de cuencas, así como la construcción de qochas, zanjas de infiltración, microreservorios, embalses en los Andes, para capturar y manejar el agua de lluvias estacionales y escorrentías en los pendientes altoandinos.

La inversión en este tipo de tecnologías ancestrales es mucho más barata que la de los pozos. “Estos no superan el S/ 1ʼ500,000”, explica el Dr. De La Torre, citando como ejemplo lo hecho en Ica, región que suscribió acuerdos con Huancavelica para tener agua, mediante la construcción de tres embalses de regulación en la laguna de Choclococha (Huancavelica), un canal de derivación y un túnel trasandino, los cuales conducen el agua hasta la laguna Pariona, punto de origen del río Ica.  “Esto mismo podemos hacer para Tacna y Puno”, sostiene.

Siembra de nubes

Por otro lado, el Ing. Agr. Geno Ruiz Reátegui considera que la “siembra” de nubes es la mejor alternativa para generar lluvias que construir pozos subterráneos.

“Los pozos son buena opción, pero son algo caros. En cambio, sembrar nubes es más barato. Solo tienes que invertir US$ 150 en el alquiler de 1 hora de una avioneta”, sostiene.

La siembra de nubes no es una tecnología nueva, data de la década del 40. Esta consiste en bombardear con partículas de hielo seco las nubes para que éstas se condensan y desencadenen precipitaciones.

En Estados Unidos, Europa, China y algunos países árabes la siembra de nubes usada con mucho éxito durante las épocas de sequía.

El Ing. Ruíz Reátegui afirma que es plenamente viable la siembra de nubes   en la costa y sierra. “Si eso no se hace en el país es simplemente por  falta de interés o por desconocimiento”, sostiene.

La amenaza de sequía está añadiendo un factor providencial, primero, para mostrar a los tres niveles de gobierno que existen alternativas viables para encarar la amenaza de sequía y el cambio climático, y segundo, para exigir que reaccionen ¡ahora!, porque mañana puede ser tarde.

Fuente: AGROPERÚ Informa

Fuente: Agroperu